
Territorios · Dónde lo hacemos
Cuidamos el valle desde tres territorios que se conectan: cada uno protege una pieza distinta del ecosistema de Cuatro Ciénegas.
El Santuario Reserva El Cañón Rancho Agroecológico San Isidro Poza Azul Río San Marcos Las Playitas Dunas de Yeso Pozas Azules Mina de Mármol Imagen satelital: Google Earth Toca un punto para ir a cada reserva.
En 2025 abrimos las puertas de la Reserva El Santuario para recibir una manada fundacional de 47 bisontes americanos, en alianza con la Nación N'dee/N'nee/Ndé (apache), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN), Cuenca Los Ojos y el Museo del Desierto. El bisonte regresó a este valle tras más de 100 años de ausencia.
Cada día, la manada hace un trabajo que ninguna máquina puede replicar: su pastoreo rompe la costra del suelo, dispersa semillas y permite que la lluvia se infiltre en lugar de escurrirse. Un pastizal sano recarga el acuífero — el mismo que alimenta las pozas turquesas que hacen único a Cuatro Ciénegas.
Trabajamos en alianza con la Nación Ndé para que el manejo de la manada se haga de forma culturalmente apropiada, fortaleciendo un legado biocultural que estuvo a punto de perderse junto con el bisonte.
La agricultura regenerativa es una forma de producir alimentos que deja la tierra mejor de como la encontró: suelos más fértiles, más agua infiltrada y más biodiversidad. En nuestro centro de 44 hectáreas en el ejido de Cuatro Ciénegas lo demostramos en la práctica — produciendo, enseñando y midiendo los resultados.
Aquí producimos huevos de pastoreo, lácteos artesanales de cabras en pastoreo, miel y hortalizas, y aprovechamos el mezquite del desierto. Con composta, lombricomposta y biofertilizantes devolvemos vida al suelo.
El centro funciona como una escuela a cielo abierto para la región: cursos y talleres de agricultura orgánica y conservación del agua, prácticas y voluntariados, y trabajo conjunto con instituciones educativas locales como el CBTa #22.*
Durante generaciones, El Cañón fue el corazón de recreo de las familias de Cuatro Ciénegas: el río, la sombra, los días de campo. La sobreexplotación del acuífero secó los manantiales que lo alimentaban, y con el agua se fue también la vida que lo rodeaba.
Hoy trabajamos para recuperarlo: obras de conservación de suelo y agua, corredores biológicos con reintroducción de especies nativas, monitoreo de biodiversidad y regeneración natural de la vegetación del cañón.
En los próximos años*, El Cañón abrirá sus senderos: caminatas, ciclismo de montaña, rappel, avistamiento de aves y noches de observación astronómica — todo con límites claros para proteger lo recuperado.
* Datos por verificar antes del lanzamiento.